Javier Sierra. ¿Cómo buscar un OVNI?

¿Nos descubrirá Javier Sierra el secreto?

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Javier Sierra estuvo en la azotea del hotel H10 Puerta de Alcalá de Madrid buscando ovnis. No lo tuvo fácil. Foto: Antonio Heredia

Son sólo unos pocos los que levantan la vista a las estrellas. Lo dice el periodista y escritor Javier Sierra. “Lo hacen los poetas, escritores, pintores… Gente que se siente razonablemente segura en un rincón de su comunidad y levanta la vista al cielo para hacerse preguntas”. La cuestión se alimenta de certezas, pero antes hay que partir de lo más esencial…

¿Cuál es el origen de las ideas?

Está en el alma, pero es muy difícil poder describir qué es el alma. Quizás es esa capacidad que tenemos los humanos –y que no hemos reconocido en ninguna otra de las especies vivas que pueblan este planeta– de crear arte, de vernos desde fuera, de inventar palabras o conceptos y, en definitiva, de darle forma a la sociedad que hemos construido con el tiempo.

El fuego invisible, tu último libro, comienza con una frase significativa: “A menudo subestimamos el poder de las palabras”.

Esa frase bebe de las tradiciones sagradas de todos los pueblos antiguos de este planeta, porque en todas esas tradiciones, incluyendo también la hebrea y por tanto la Biblia, lo primero que hace Dios o hacen los dioses es darle nombre a las cosas. Parece que en el acto de nombrar hay también la sensación de poseer: si tú no eres capaz de nombrar algo no eres capaz de aprehenderlo, de dominarlo. Y esto, que tiene su origen en la parte atávica del ser humano, lo seguimos viviendo en nuestros días. Los científicos de vanguardia, como los astrofísicos, cuando tienen que referirse a algo que no saben lo que es, le ponen nombre. Ahí está el poder de las palabras.

¿Dirías que comprender es humanizar?

Comprender es reducir, porque en el fondo la mente humana es limitada en su comprensión. Los sentidos de nuestro cuerpo también son limitados, dejamos mucho fuera del espectro de la luz que no somos capaces de ver. Necesitamos reducirlo todo para tener la sensación de dominio.

¿La realidad y la ficción separan al escéptico del ingenuo?

El escéptico es el hombre con miedo que prefiere no creer en lo que no es capaz de comprender porque le saca de su zona de confort. Y el ingenuo es el hombre sin información que cree en todo pero porque le falta el sentido crítico que le da la información. Yo no me siento en ninguno de ambos polos. Si acaso me quedaría razonablemente bien instalado en el centro de los dos.

¿Por qué se discute la realidad?

Porque la realidad, en el fondo, es una convención construida, en parte, con palabras. Se han hecho estudios neurocientíficos sobre cómo percibe un norteamericano ciertos elementos y cómo los percibe un español. El idioma y el uso de ciertas palabras cambia el matiz con el que tú entiendes la realidad. Pero no solamente el idioma, sino el uso que se ha hecho de él y otros condicionantes como la educación o las creencias religiosas.

¿Cómo se buscan ovnis?

Fíjate: yo nací en una provincia (Teruel) que tiene los cielos más oscuros de Europa Continental (porque está despoblada). Recuerdo que al salir de clase e ir a mi casa, ya de noche, por el camino podía ver la Vía Láctea, que es imposible de ver en una ciudad como Madrid. De ahí es donde surge esa inquietud de querer comprender ese universo en el que somos una pieza minúscula y en el que empezamos a preguntarnos el sentido de por qué estamos aquí. En cuanto empiezas a hacerte esas preguntas tomas distancia con la mayoría de tus compañeros de colegio. Te haces extraño y un poco solitario y te empiezas a preguntar si no tendrías posibilidad de tener amigos en otro lugar del universo. A lo mejor ahí surge la búsqueda de lo que hay detrás de este tema.