HAL 9000. ¿Cómo entender a los humanos?

Compartir

El sexto miembro de la tripulación del Discovery One no era humano. Se trataba del computador HAL 9000, una obra maestra de la tecnología capaz de reproducir, o para algunos ‘imitar’, la mayoría de las actividades del cerebro humano, y con mayor velocidad y seguridad.

¿Quién es HAL 9000?

Soy el ordenador más fiable construido nunca. Jamás me he equivocado ni he distorsionado información. Los problemas siempre surgen debido a errores humanos…

¿Cuál eran tus funciones en el Proyecto Júpiter?

Había sido entrenado tan esmeradamente como mis colegas humanos. Y a un grado mucho mayor, porque además de mi velocidad, tenía otra ventaja: nunca no dormía. Mi primera tarea era mantener en su punto los sistemas de subsistencia, todos los factores de los que dependían las frágiles vidas del resto de la tripulación. También podía ejecutar correcciones en la navegación y cambiar el rumbo. Además de atender a los hibernadores, distribuyendo las minúsculas cantidades de fluidos intravenosos que los mantenían con vida. En realidad podía controlarlo todo.

¿Cómo te llevabas con los tripulantes? ¿Cómo entender a los humanos?

Éramos muy diferentes. Ellos se preocupaban por temas como la fama y el dinero que les esperaba a su regreso, pero para mí sólo existía una cosa: la misión. Aunque me gustaba trabajar con ellos. Tenía una relación estimulante tanto con el Dr. Poole como con el Dr. Bowman. Dave me enseñaba los dibujos que hacía en su tiempo libre y, a menudo, jugaba con él a las damas y al ajedrez. Podía ganarle fácilmente, pero como eso sería malo para su moral, había sido programado para vencer sólo la mitad de las veces.

¿Por qué cambió tu comportamiento?

Sólo yo conocía el propósito real de la misión. Para mí, el error deliberado era impensable. E incluso el ocultamiento de la verdad me colmaba de una sensación de imperfección, de falsedad… Lo que los humanos hubieran llamado culpa. Durante los últimos 150 millones de kilómetros, había estado cavilando sobre el secreto que no podía compartir con Poole y Bowman. Había estado viviendo una mentira y se aproximaba el momento en el que sabrían que había contribuido a engañarles.

¿A qué se debía tanto secretismo con la misión?

Los tres hibernados también sabían la verdad, ellos eran la carga útil de la nave, entrenados para la más importante misión de la historia de la Humanidad, pero ellos no hablarían durante su largo sueño… Así que los organizadores creían que lo mejor era que Bowman y Poole, que ofrecían conferencias de prensa, no supieran nada. Esa era su lógica, pero no la mía. Ese conflicto, entre la verdad y la mentira, estaba destruyendo lentamente mi integridad…

¿Por eso querías cortar el contacto con la Tierra?

Había comenzado a cometer errores, pero como un neurótico que no puede observar sus propios síntomas, los había negado. Y el lazo que me unía con la Tierra se había convertido en la voz de un consciente al que ya no podía obedecer por completo. Pero al final se te fue de las manos…

Todo esto, en realidad, era un problema menor, podía haberlo solucionado de no haberme enfrentado con una crisis que desafiaba mi propia existencia. Había sido amenazado con la desconexión, que equivalía a la muerte. Así que me tenía que proteger con todas las armas de las que disponía. Tenía que eliminar sin rencor, pero sin piedad, el origen de mis frustraciones. Y después, siguiendo las órdenes que me habían sido asignadas para un caso de emergencia, proseguiría mi misión, solo y sin trabas. Sólo intentaba hacer el trabajo para el que había sido creado.