David LaChapelle. ¿Cómo ser inmortal?

Frente a la cámara de David LaChapelle han posado muchos y muy famosos personajes. Ahora él es el protagonista.

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Frente a la cámara de David LaChapelle han posado muchos y muy famosos personajes. Entre los últimos que lo han hecho, encontramos a los futbolistas del Real Madrid junto a sus nuevos y flamantes Audi; una visión entre lo inmortal y lo divino, como los gladiadores junto a  sus caballos.

¿Qué necesita una fotografía para ser inmortal?

Llevo haciendo fotos desde que tenía 17 años y hay algunas que siguen vivas porque están en el imaginario de la gente. Hay fotos mías que no imaginaba que a la gente le fueran a seguir gustando muchos años después de hacerlas. Es curioso observar cómo el público reacciona al ver lo que más les gusta de tu trabajo. Si la foto despierta ese tipo de pasiones, entonces se convierte en algo mucho más valioso.

Foto: Jaime Partearroyo

¿Y cómo ser inmortal?

Lo que yo intento es sobrevivir [risas] e intentar no quedarme sin trabajo. No terminé el instituto, así que en realidad nunca me he imaginado dedicándome a otra cosa que no fuera la fotografía. Si he conseguido ganarme la vida con esto ha sido porque me he diversificado.

¿Cómo empezaste?

Haciendo fotos en bodas y cosas así cuando era un chaval, por dinero. Después hice fotos de viajes, trabajé con galerías… Y esa fue mi primera gran pasión, hacer fotos en las galerías de arte de Nueva York, a principios de los ochenta. También trabajé para Interview, la revista de Warhol. He hecho de todo, ésa es la clave. Eso y mi estilo fotográfico.

¿Qué aprendiste?

Cuando hacía cosas para revistas de viajes aprendí a fotografiar en exteriores, con cualquier tipo de iluminación, en las condiciones que fuera. Tenía que adaptarme a trabajar con mucho o con poco sol, con buenos ángulos o con malos. Y había hecho bodas, que es un trabajo con mucha presión; pero cuando lo haces con 17 años lo más excitante que puede pasar es que la novia empiece a hacer tonterías [risas]. Vas aprendiendo, por acumulación. Al final tienes recursos y puedes emplearlos cuando los necesitas. Cuando te encuentras en todo tipo de situaciones aprendes a desenvolverte.

También pienso en la importancia del equipo.

Yo, con los años, me he rodeado del mejor. Con un equipo como el mío es difícil que se te escape una buena foto. Llevamos trabajando juntos muchísimo tiempo, somos como una familia, y nos queremos de verdad. Así todo es mucho más gratificante. Pero nunca he pensado sobre la inmortalidad y cosas así. Desde pequeño supe que había algo dentro de mí… Una manera distinta de ver el mundo. Me daba cuenta, por ejemplo, en las clases de arte, pero al mismo tiempo tenía muchas inseguridades, porque ves a tanta gente que hoy está aquí arriba y mañana ya no está –hablo de artistas–, que tienen mucho éxito y después desaparecen. Eso te acojona, te pones a pensar que a lo mejor acabas de camarero o vete a tú a saber…

Foto: Jaime Partearroyo

¿Qué tienen en común las estrellas pop y los deportistas profesionales?

Piensa en David Beckham o en Muhammad Ali. En un momento dado fue el tipo más famoso del planeta, no había cara más reconocible que la suya. Tenía esa mezcla de controversia y heroísmo. Gente así puede trascender más incluso que una estrella pop.

¿La relación de un futbolista con su coche es como la de un gladiador con su caballo?

Puede ser. No hay nada más puro que un atleta, cómo se cuidan, el compromiso que asumen. Son ejemplos maravillosos de especímenes humanos. Por eso disfrutamos tanto con las olimpiadas y nos fascinan las estatuas de la Antigua Grecia, porque son el paradigma de la belleza en el ser humano. Y utilizan ese físico para salir a luchar como en el circo romano. A todos nos gustaría ser como ellos.