Antonio Escohotado. ¿Cómo drogarse bien?

A Antonio Escohotado no le hace falta mirar al cielo para ver a Dios. Nos lo contó en su casa en abril de 2018.

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Antonio Escohotado sueña, piensa, actúa con las armas del conocimiento. Un sabio que alumbra el laberinto. Ser antes que estar. Llueve tras los cristales y al calor del hogar bailan Eurípides y sus Bacantes, el apuesto Becket, Coetzee, Hegel, Cristiano Ronaldo, la siniestra luna, verdejo y queso puro de cabra, y un dulce aire de hierba buena. Otra tarde fugaz e inolvidable a la vera del maestro.

A estas alturas, a los 77 años, ¿cómo asistes al viaje de tu vida?

Muy contento por todo lo que ha pasado y, al mismo tiempo, con ganas de que cuando esto termine, suceda rápido y ¡fuera! Tengo claro que no estoy dispuesto a vivir por vivir, pura y simplemente.

La ciencia parece que se empeña en que vivamos cada vez más, tal como está el patio, ¿crees que es un buen negocio?

Bueno, la ciencia no avanza tanto, lo que creo es que ha habido un gran progreso técnico, y ahí cada cual que lo aproveche como pueda. La técnica ha desbordado a la ciencia. Ahora hay muy poco campo de teorización y muchísimo campo de aplicación. Un gran talento técnico está transformando la humanidad; de la noche a la mañana la gente se despierta con cosas prodigiosas que mejoran la vida y la democratizan. Vivimos en una oleada de opulencia inmensa, aunque de puertas adentro cada uno lo gestiona a su manera. Yo llevo sin ir al médico más de cincuenta años y no es gracias a los progresos científicos.

¿La inteligencia artificial nos salvará o acabará condenándonos?

Hombre, la inteligencia artificial, si es inteligencia, nos vendrá de puta madre porque si algo perturba al ser humano es no ser lo bastante racional. Por ejemplo, los celos tienen destrozado al mundo animal. Son animalitos lindos y buenos que se quieren unos a otros hasta que llega la época del celo y machos y hembras se vuelven locos, sanguinarios. Sería fantástico que encontráramos una píldora ‘matacelos’; se acabarían el 95 por ciento de los crímenes pasionales.

Escohotado, en Ibiza.

¿Crees que estamos abordando bien la relación de hombres y mujeres?

Hoy en día estamos sufriendo un discurso terrible en el que te imponen indicaciones de cómo debe ser el padre, el hijo, la madre… pero bueno, ¿quién eres tú para guiarme de esa manera? Algunos han resucitado el hacha de la guerra civil entre sexos. Por favor, ¡que se callen de una vez! Todas las personas sensatas somos feministas, y además lo hemos sido siempre. Pero, qué estupidez es esa que ahora nos digan que para ser feminista hay que estar en contra de eso que llaman heteropatriarcado capitalista. ¡Qué bobada!

¿Cuál es el vicio más fuerte que tiene el ser humano?

La indolencia. El universo entero llama a la acción, sin embargo la realidad es que toda la humanidad está deseando que otros hagan su trabajo. Que se relacionen otros con la naturaleza y que a mí me den el bien terminado. Estamos en el mejor de los mundos conocidos desde el punto de vista material, pero todo depende de cada uno, de cómo actúa en la vida y de cómo se prepara para la muerte.

Hablemos de España… ¿Por qué crees que no acabamos de ser capaces de admitirnos o consentirnos?

Uff, lo que está pasando ahora con los catalanes, lo que viene pasando desde hace tiempo con los vascos… El nuestro es, quizás, el país peor avenido del mundo, o por lo menos de Europa, junto con Rusia. ¡Hemos tenido cuatro guerras civiles en un siglo! Pero, por otro lado, también es cierto que somos el país donde más ha resonado la palabra perdón y reconciliación. No entiendo que se aliente la discordia desde formaciones políticas como Podemos. ¡Si son unos señoritos!

El amor de Antonio Escohotado por Ibiza viene de lejos… De hecho, es uno de los fundadores de la mítica discoteca Amnesia.

¿A dónde fue a parar el concepto de izquierda?

Yo he sido conciencia roja, pero me di cuenta de que la izquierda se bifurcó en dos líneas, una, digamos, civilizada, tirando a un socialismo democrático, y la otra, siniestra, la vieja historia de siempre, esas voces bíblicas que condenaban a quienes disfrutaban de la vida. Un socialismo mesiánico, una ciénaga asesina que lo único que desea es robar y matar.

Dejaste escrito que la droga es una cuerda que sirve al alpinista para hacer cumbre y al suicida para ahorcarse. ¿Cómo drogarse bien?

Con amor propio y con conocimiento. Hay que quererse y no hacerse daño. No hay que estar en ese juego con mala fe, que es justo lo que ha propuesto la prohibición desde el primer momento. Imponen con coacciones una línea fatal de pensamiento. La heroína, por ejemplo, se ha vendido en todas las farmacias del mundo sin receta durante medio siglo sin causar el menor problema. Pero más tarde llegó la prohibición y fue el desastre. Y a los poderes eso les importa un pito.

¿Cuál es tu dieta diaria de drogas?

Eso es indiscreto, Germán [ríe].

Bien, pues entonces, ¿qué dieta de drogas se le podría recomendar al personal?

Bueno, en realidad todo está escrito en mi obra Historia general de las drogas. Ahí tienen para elegir. Que lo lean y no sean tan perezosos.

Parafraseando a Karl Marx, algunos sostienen que el fútbol es el opio del pueblo, ¿cómo te suena esto?

En primer lugar, ya quisiéramos poder comprar opio en las farmacias… Y en segundo lugar, el fútbol está muy bien y Marx fue una persona con mala fe. Su vida y su obra están repletas de rabia. Hay gente que te quiere arruinar hasta el gusto de disfrutar de un simple partido de fútbol. Para mí este deporte es como el gran ballet moderno de nuestros días, entretenido y cachondo.

Ser o no ser, ¿esa es la cuestión principal?

Lo sigue siendo, y allí donde se presenta el no ser como ser… algo huele mal en Dinamarca. No hay que exacerbarse en el triunfo y en aplastar al vencido. Ahora más que nunca, España, y el mundo entero, necesita la palabra ‘perdón’, comprender que la reconciliación vale muchísimo más que la victoria. El principal enemigo del ser humano es la propia mezquindad del ser humano. Estemos a la altura de la grandeza de nuestro espíritu.

Foto: Jaime Partearroyo