Amarna Miller. ¿Cómo encontrar el punto G?

Amarna Miller se subió encima del pinball de nuestra redacción para reflexionar sobre lo divino y lo humano.

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La ex actriz porno, activista y youtuber Amarna Miller nos regala un buen puñado de respuestas que abarcan su influencia hippie y, de paso, juegan con las hipotéticas conspiraciones que impiden a la sociedad llegar al orgasmo (mental). Por eso, siempre es un placer conversar con Amarna.

¿Cuáles dirías que son tus principios?

A la hora de tomar decisiones intento basarme en principios éticos y no en principios morales, sobre todo teniendo en cuenta el tema de las libertades y empatizando con la otra persona, poniéndome en la piel de los demás y entendiendo que mi opción no es la única. Intento no llevar la razón en todo, sino compartir opiniones.

¿Es posible que el pensamiento individual esté mal visto hoy en día?

Creo que existe una crítica muy fuerte hacia el pensamiento libertario que, de alguna manera, coincide con el individualismo. Tú puedes tener un pensamiento que sea liberal en temas sociales, como la legalización de las drogas o del trabajo sexual, entre otras cosas, y no por ello coincidir en aplicar esas teorías dentro de otros ámbitos, por ejemplo en la política. Lamentablemente, cuando se habla de este pensamiento individualista, parece que tiene que englobar todos los aspectos de tu vida. Lo que veo ahora es una ola de puritanismo brutal que me tiene aterrorizada. Estoy viendo a mi alrededor la intención de encontrar la polarización de opiniones, la intención de querer llevar razón por encima de todo y pensar que el resto de opciones no son válidas. Creo que en esta evolución del pensamiento han tenido que ver las redes sociales. Cuando me meto en Twitter, parece que hay una lucha de ‘zascas’ en vez de una discusión en la cual poder plantear ideas que tengan sentido con la intención de poder cambiar de opinión si alguien te da un argumento lo suficientemente bueno.

¿Desde hace cuánto que la cultura hippie ha sido una influencia mayor en tu vida?

Los sesenta han sido, para mí, una referencia desde hace muchos años. Me encanta leer y durante mucho tiempo estuve muy obsesionada con la generación beatnik, que son anteriores a los hippies pero que marcaron la pauta de lo que iba a suceder después. A través de ellos llegué a una serie de libros, como Orange sunshine, que tienen que ver con el movimiento hippie. Me sentí muy identificada por esas ansias de libertad que han marcado y siguen marcando mucho mi vida.

¿El sexo es otra de las cosas que parte de la libertad y experimentación?

Por supuesto. Tiene mucho que ver con esa búsqueda de la adrenalina y de nuevas experiencias o estados alterados de conciencia. Es otro de los motivos por los que me gusta el BDSM, porque me hace forzar mis límites, que es una cosa que me encanta hacer (ver hasta dónde puedo llegar).

¿Quién está en contra de que experimentemos y conozcamos el mundo a nuestra manera?

No creo que haya una conspiración mundial, pero sí me parece que cuando la masa social tiene miedo es mucho más fácil de controlar. Creo que el estigma que hay alrededor del sexo, la exploración o las drogas tiene que ver con el control. Cuando la gente no sabe qué hay más allá, no lee o no se informa y se queda con lo que le han dicho que tiene que ser lo correcto, no puede empatizar con otras visiones y no puede ver que hay un mundo más allá que no es el suyo.

Y hablando de exploración, ¿cómo se encuentra el punto G?

Se trata de una liberación mental y de plantearnos qué es lo que nosotros queremos hacer. Para eso hace falta pensar y cuestionarse mucho lo que nos han dicho que está bien y que está mal.

Foto: Diego Martínez