Moray MacLennan. Diversidad necesaria

El director general mundial de M&C Saatchi estuvo en Madrid el pasado año, mientras se celebraba en el Círculo de Bellas Artes el foro Fake News: cómo combatir las noticias falsas en Europa organizado por el Parlamento Europeo. Pero era sólo una coincidencia.

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Esa era la primera pregunta: “¿Has venido a participar en el foro?”, más cómo gracieta para romper el hielo que como pregunta real. Pero su respuesta abre una puerta imprevista a la entrevista, ya que, dentro de sus reuniones ejecutivas periódicas, ha venido para implementar las ideas de diversidad e inclusión en el ámbito laboral de la agencia.

¿Desde cuándo son la diversidad y la inclusión objetivos en tu empresa?

Desde hace poco, la verdad. Hasta no hace mucho, la gente se sentía atraída por quien era similar a uno mismo para reforzar el éxito de su propia cultura empresarial, pero eso no es así. Yo mismo he cambiado de forma de pensar en lo relativo a crear una comunidad empresarial de éxito. Nosotros teníamos tres principios fundamentales en nuestra compañía: la absoluta fe en que las ideas que lanzamos tienen que ser sencillas; la independencia de ideas de cada uno de nosotros, con pocas normas y burocracia; y la propiedad: si eres propietario cuidas más lo tuyo, por eso todos nuestros gerentes tienen acciones en el negocio. Ahora hemos añadido un cuarto principio: la diversidad de pensamiento, porque la gente que se parece entre sí suele pensar del mismo modo, mientras que la diversidad de la gente ofrece pluralidad de pensamiento y esta es una necesidad creativa

¿Cómo se va a implementar?

Con un ‘comité de diversidad’: un órgano representativo de toda la empresa, en todos los departamentos y lo más diverso y plural posible, y un plan para medir los resultados durante el año.

Antes de saber esto, pensaba preguntarte por el conflicto ético de la crisis de los medios: si no hay suficientes compradores de periódicos, estos están en manos de sus anunciantes…

Pero esto puede cambiar. Yo creo que la gente volverá a confiar en las fuentes de información y volverá a pagar por aquella que le cuente la verdad, en vez de por idioteces, noticias superficiales o, directamente, mentiras. Los medios de comunicación volverán a ser fuertes y se valorará otra vez a los buenos periodistas.

¿Fue una decisión difícil irse con los hermanos Saatchi?

Fue muy difícil. Cuando los hermanos Saatchi abandonaron la compañía que habían creado, Saatchi & Saatchi, por desavenencias con sus socios, yo era aún joven (32 años), y los cinco jefes que tenía se habían ido: podía quedarme al frente de la empresa en la que trabajaba desde que había salido de la universidad. Era muy tentador quedarme. Saatchi & Saatchi era la principal agencia de publicidad del mundo. Además, pensaba que mi lealtad era para con quien trabajaba para mí, no para la gente para la que yo trabajaba. Pero Maurice Saatchi me llamó y me preguntó qué iba a hacer. Le comenté que ya había hablado con los 800 empleados y que les había dicho que me quedaba. Me dijo que lo entendía, pero que cuando colgara tenía que ir a verle… Entonces le dije a mi secretaria que salía. Ella me preguntó si iba a tardar y le dije que sí… Y no regresé jamás.