Mindy Marques: ¡Paren las rotativas!

Ese fue el grito de Mindy Marques, directora del Miami Herald y El Nuevo Herald, cuando se enteró de la muerte de Osama Bin Laden. Nacida en Nueva York e hija de inmigrantes cubanos, desde 2010 dirige el Miami Herald y El Nuevo Herald, dos periódicos diferentes que conviven en la compleja sociedad de esta ciudad al sur de Florida.

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Aminda ‘Mindy’ Marques ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en el Miami Herald, exceptuando un periodo de casi cinco años en el que fue jefa de la corresponsalía de la revista People en Miami. Entró en el Miami Herald (MH) como becaria y hoy ocupa el sillón de mando no sólo de este periódico, sino también de El Nuevo Herald (ENH), la publicación que nació como un suplemento en español de primero y que, 41 años después, es uno de los medios latinos más influyentes.

Además de en el idioma, ¿en qué se diferencian los dos periódicos?

Tienen cosas en común pero son muy diferentes. ENH en papel se distribuye sólo en EE UU, tiene una audiencia algo mayor en edad y por lo general de inmigrantes cubanos y venezolanos. Sin embargo, en la web el 80% de los lectores vienen de fuera (Venezuela, España, México…), es el altavoz de la comunidad latina para el mundo. Por su parte, el MH es un periódico más grande. El lector, tanto de print como de digital, es muy parecido en edad y, además del público local, tenemos un gran mercado a nivel nacional. El MH lo lee casi un 50% de hispanos que prefiere el inglés. Tiende a ser un perfil más joven y educado.

Muerte de Fidel Castro. Para la comunidad cubana de Miami era una noticia trascendental y El Nuevo Herald cubrió el acontecimiento con esta durísima portada.

¿Cómo se gestionan dos periódicos tan diferentes?

Antes había un director para cada uno, bajo mi mando se han unificado las redacciones y usamos nuestros recursos de manera inteligente. ¿Por qué duplicar noticias y reporteros? ¿Por qué competir si somos la misma compañía? Comenzamos haciendo un equipo común sobre Cuba. Ahora se traducen muchos textos y usamos a cada reportero para cubrir diferentes noticias.

Eres la primera mujer que dirige una publicación líder –en realidad dos– en EE UU.

No sólo la primera mujer, sino la primera persona hispana. Nuestra editora, Alexandra Villoch, es otro ejemplo: fue la primera mujer y la tercera persona latina en tener este puesto en EE UU.

El informe del año pasado de Women in Media reflejaba que la cara visible de los medios sigue siendo masculina en un 62%.

A nivel nacional hay más mujeres que hombres en las escuelas de periodismo, ¿pero por qué no se refleja en las redacciones? Me invitan a dar charlas sobre mujeres en puestos directivos y siempre digo que hablo desde una posición privilegiada: nuestra redacción es una burbuja que no representa al resto de medios.

2. Muerte de Bin Laden. Ocurrió de noche y Mindy tuvo que gritar: “¡Paren las rotativas!”, para darlo en portada

¿Cómo se refleja una sociedad tan compleja como la de Miami en la redacción?

Necesitas personas que se parezcan a esa sociedad. En la redacción hay una enorme diversidad. En los puestos directivos somos mujeres y además hispanas. La directora de opinión es afroamericana, la de publicidad y la subdirectora de ENH son cubanas y el subdirector del MH es judío.

Aparte de la unificación de las redacciones, ¿a qué otros retos te has enfrentado?

A la transformación digital. Hemos convertido una redacción enfocada por completo al papel en todo lo contrario. El primer paso fue aumentar la audiencia digital y lo hemos logrado. Y ahora estamos centrados en cómo aumentar el número de suscriptores digitales para reemplazar la pérdida de ventas en papel.

Es decir, pagar por los contenidos.

La única manera de poder no sólo sobrevivir sino cambiar el curso del periodismo es tener varios ingresos: la publicidad por supuesto se mantiene, pero tenemos que crear un contenido que los lectores valoren lo suficiente como para pagar por él.

¿Cómo se consigue?

Lo principal es conocer a nuestros lectores y obtener detalles sobre ellos para dirigirnos de manera más directa. Este año lanzaremos un proyecto que nos va a dar muchos más datos sobre sus preferencias para saber cuáles son los más susceptibles de convertirse en suscriptores. Es difícil combatir la cultura que hemos creado de regalar el contenido. Si antes comprabas un periódico en el quiosco, ¿por qué no pagar por una suscripción online? Tenemos que lograr un mayor impacto sobre la sociedad: hacer un periodismo que el lector sienta necesario y esencial para conseguir cambios reales.

¿Es un buen momento?

Ahora más que nunca el papel del periodismo está siendo atacado por todas partes. Eso es un problema, pero podemos convertirlo en oportunidad si le recordamos al público la importancia del periodismo independiente en una democracia.