Ulrich W. Herzog, defensor de la relojería mecánica

Es el presidente de Oris desde 2001 y ha luchado con todas las armas a su alcance para encumbrar a la marca y mantener su espíritu independiente.

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El pasado año, Ulrich W. Herzog celebró su cuarenta aniversario en Oris, firma en la que aterrizó en 1978 como gerente de Marketing desde una empresa petrolífera. Cuando estudió Banca en Suiza y Londres, no podía imaginar que su destino le tenía reservado ser el defensor de esta tradición relojera.

Durante cuatro décadas se ha enfrentado a muchos desafíos. Fue uno de los cofundadores de Oris SA en 1982, empresa con la que la compañía inauguraba una nueva etapa. De todos los retos, el más significativo para él fue cuando decidieron fabricar exclusivamente relojes mecánicos. “Muchos observadores profesionales no podían entender nuestro movimiento a mediados de los ochenta, sin embargo, hoy podemos decir con orgullo que fuimos pioneros en hacer lo correcto”.

Otro de los grandes logros ha sido mantener la independencia contra viento y marea porque permite “determinar nuestro propio estilo de vida y la forma en que nos expresamos, con una mentalidad tan independiente como nuestros clientes”. #GoYourOwnWay, su nuevo eslogan, pone en valor la estrategia de la compañía desde su fundación, y más que un reclamo publicitario es una filosofía de vida.

2. Oris Big Crown ProPilot Calibre 114, el reloj de piloto equipado con el último calibre creado in house.

En los últimos cinco años, el crecimiento de Oris ha sido asombroso y una de las razones fue su renacimiento como manufactura con motivo de su 110 aniversario. En 2014 lanzó su primer mecanismo fabricado in house en 35 años, el Calibre 110, al que han seguido el 111, 112, 113 y 114. Otra receta mágica es la excelente calidad-precio de sus relojes. Ulrich es consciente de que el número de competidores ha crecido porque muchas marcas han bajado precios, pero ellos seguirán haciendo lo de siempre, “relojes que tienen sentido” y mantienen siempre su valor, una seguridad que aprecian sus clientes.

De sus palabras se desprende que los smartwatches no son competencia. Como tendencia ve una convivencia de los relojes inteligentes, “un gadget que vale la pena y que cambia de características cada seis meses”, y los relojes mecánicos, con una larga tradición, un valor emocional y duradero.

A pesar de los años inciertos que ha vivido la relojería suiza, ve el futuro con esperanza. “Siempre ha habido altibajos en cualquier negocio. La industria relojera no es una excepción. Estoy convencido de que las empresas que han hecho sus deberes y han mejorado su imagen tendrán un buen futuro, incluida Oris”. Su optimismo se intensifica cuando habla de su compañía: “Tenemos una excelente gama de productos a precios que tienen sentido para las personas que quieren seguir su propio camino”.

Ulrich W. Herzog, presidente de Oris desde el año 2001