Experimento espacial

Scott Kelly estuvo en el espacio 340 días seguidos, algo que nadie había logrado. Mientras, en tierra, su her- mano gemelo, también astronauta, fue estudiado para ver las diferencias que se producían entre ambos. por

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De pequeño, Scott Kelly soñaba con ser jugador profesional de fútbol americano o de béisbol. “También pensé en ser astronauta, pero tampoco me lo imaginaba como algo real, porque era un mal estudiante. Con el tiempo decidí que tal vez intentaría hacer Medicina, pero pensaba que tampoco iba a funcionar por la misma razón…”, explica. “Pero es importante tener sueños. Aunque la clave está en convertirlos en realidad”. Algo que él consiguió.

Scott y su hermano Mark E. Kelly tenían 5 años cuando el Apolo 11 llegó a la superficie de la Luna. El 20 de julio de 1969, los dos hermanos permanecían frente a la televisión viendo a Neil Armstrong descender del módulo lunar Eagle para dejar en el suelo del satélite la primera huella de un ser humano. Cualquier niño querría hacer historia mientras le ven millones de personas. De la pantalla a las estrellas. “Presenciar la llegada a la Luna me provocó una extraña pesadilla que se repetía constantemente por las noches: soñaba que me estaba preparando para el lanzamiento de un cohete, pero en lugar de ir bien seguro en un asiento en el interior me encontraba atado en el exterior, en su extremo, con la espalda sobre su punta cónica y mirando directamente hacia el firmamento”, confiesa.

Los Kelly son gemelos y ambos astronautas. Scott ha acumulado un total de 522 días viviendo en el espacio (durante cuatro misiones). El 27 de marzo de 2015, llegó a la ISS (Estación Espacial Internacional) para pasar 340 días en el espacio y someterse a la radiación, ingravidez y a los altos niveles de CO2. El objetivo era conocer si un cuerpo humano soportaría un viaje a Marte.

Mark, por su parte, es capitán de la Armada de los Estados Unidos retirado. En 2001 voló por primera vez al espacio, a bordo del Endeavour, el mismo transbordador que lo llevó en su último viaje en mayo de 2011. Es uno de los pilotos más experimentados de la Armada: 6.000 horas de vuelo, 39 misiones de combate y más de 50 días en el espacio le avalan.

Resultado: Scott volvió 13 milisegundos más joven que su hermano gemelo Mark. Ilustración: Fer Vallespín.

La última vez que Scott Kelly viajó al espacio permaneció 340 días seguidos viviendo en la ISS, siendo la única persona en alcanzar esa cifra. De hecho, siempre hace la misma broma: “Es un placer estar en cualquier lugar donde haya gravedad”.

Mientras, en tierra, Mark se sometía a los análisis y pruebas del equipo. El objetivo era saber cuánto podían cambiar los cuerpos de los hermanos en ese tiempo. Se halló, tras el estudio, que los telómeros (caperuzas de ADN situadas en el extremo de los cromosomas) sufrieron un alargamiento mientras Scott Kelly permaneció en el espacio. No obstante, los investigadores esperaban que sucediera lo contrario. Normalmente, los telómeros se van acortando a la vez que la persona avanza en su vejez o por causas relacionadas con el estrés. Debido a esto, los vuelos espaciales provocan alteraciones genéticas en el cuerpo, por los que los científicos pensaron que los telómeros de Scott serían más cortos a su llegada. Sin embargo, según los resultados del experimento, a su regreso a la Tierra era 13 milisegundos más joven que su hermano Mark. Además, el astronauta presentó alteraciones conductuales y fisiológicas (unos síntomas muy semejantes a los que causa el estrés, aunque de forma mucho más acentuada), y otros cambios genéticos que aún están siendo estudiados.