Thelma Aldana: El precio de hacer justicia

Durante cuatro años y hasta el pasado mayo, Thelma Aldana ha sido jefa del Ministerio Público y fiscal general de Guatemala. Consiguió que se encarcelase al presidente y a la vicepresidenta del país por corrupción y ahora vive amenazada de muerte.

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Su rutina se ha visto afectada y, cada día, se ve obligada a cambiar sus itinerarios. Pero la lucha de Thelma Aldana por la justicia todavía no ha terminado: piensa meterse en política para cambiar el sistema desde dentro. Es candidata presidencial por el por Movimiento Semilla.

¿Por qué la vida de quien defiende la ley está amenazada?

Buena pregunta. Debería ser normal que una persona, como fiscal general que cumple con su trabajo, pudiera seguir con su vida con tranquilidad, pero en algunos países, como Guatemala, no es así. Yo estoy amenazada de muerte y tengo medidas de seguridad de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Sé que las amenazas por haber hecho mi trabajo son siempre un riesgo latente.

Debido al caso de La Línea, acabaron en la cárcel el presidente Otto Pérez Molina, la persona que te nombró fiscal general.

Cuando empezamos con el caso de La Línea, me preguntaban cómo podía pedir la orden de captura si ese presidente fue quien me nombró fiscal general. Mi respuesta siempre ha sido que yo juré lealtad a la Constitución política de la república y no al presidente.

¿Qué sentiste cuando supiste que esta trama corrupta llegaba hasta Otto Pérez Molina?

Sentí mucha tristeza, pena, frustración… No sólo me puso en el puesto, sino que además yo voté por él. Pero tenía que cumplir con mi deber.

¿Cuánto tiempo te llevó realizar esta investigación?

Poco más de un año.

Ilustración: Andrey Kokoryn

¿Te encontraste con algún problema u obstáculo?

Ningún problema, porque nunca trascendió y se manejó con toda la confidencialidad del caso. La población se enteró cuando se realizaron los operativos del 15 de abril de 2015 y llevamos el caso ante el órgano jurisdiccional.

¿Cuánta gente sabía que había una orden de captura contra el presidente?

Cuando pedimos la orden sólo lo sabíamos cuatro personas: el fiscal del caso, el juez, el comisionado y yo. Recuerdo que cuando obtuvimos la orden de captura había programada, desde ocho días antes, una entrevista en un canal de televisión, sin saber yo que ese día era cuando nos iban a dar la orden. Me empezaron a preguntar en el programa cuál era el siguiente paso y fui explicándolo todo hasta llegar al momento en el que me preguntaron si iba a pedir la orden de captura. Yo dije que sí, que ya la había solicitado. Entonces me dijo el entrevistador: “¿Y ahora qué?”. Desde ese momento, Guatemala no durmió.

¿Pero Guatemala lo entendió?

Sí, en su inmensa mayoría, aunque me parece que los políticos no lo han entendido.

Si ya tiene poder, ¿qué es lo que busca un político corrupto?

Esa es la pregunta que todos nos hacemos. Queremos que en la vieja política de Guatemala se den ya sus espacios, porque ellos fueron los responsables de haber diseñado un esquema de corrupción incrustado en el estado guatemalteco. Han incurrido en el financiamiento electoral ilícito, se han enriquecido con ello y han comprometido al país desde que están haciendo campaña electoral, porque aceptan financiación anónima y hacen transacciones de todo tipo. Cuando llegan al poder cooptan al Estado y hacen negocio con los financistas. Es un círculo vicioso y perverso que Guatemala ya no va a tolerar, me parece.

Ahora mismo, cuando un político de Guatemala hace promesas electorales, ¿te lo crees?

No, no me lo creo.