Clase magistral: Finn E. Kydland

El noruego Finn E. Kydland tiene un móvil Nokia bastante antiguo, pero para él es más que suficiente. “Hace todas las actividades que me interesan, no necesito otro”. Esta es la primera lección que nos dio el Nobel de Economía.

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Ilustración: Andrey Kokorin

Con honores, Kydland asistió en Madrid a la I Cumbre de Economía Circular, donde impartió una conferencia que bien pudo haber sido una clase concentrada. Y de hecho lo fue; había que prestar mucha atención, pues el economista podía repasar la lección un rato después, durante esta entrevista.

En lo que a economía se refiere, ¿hay esperanzas?

Creo que España lo está intentando. A veces hace falta voluntad política, pero también paciencia para que estos resultados vuelvan a subir. Pero, si se consigue, tengo fe en que España volverá a estar ahí.

Si los gobiernos invierten en innovación, algo que es a largo plazo, ¿no estarían atándose con el futuro?

La clave es tener un entorno existente (en términos fiscales, tributarios, de regulación…) para que tanto los gobiernos como las empresas puedan invertir lo necesario en tecnología, porque si están suficientemente convencidos para el futuro lo harán. Pero me gustaría añadir algo que dijo Obama: lo mucho que le entristecía ver cómo los presupuestos en ciencia e I+D se reducían. Recortar el gasto en esto es algo que no se debería hacer.

¿Qué le hace falta a un país que no invierte en innovación para que empiece a hacerlo?

Los países necesitan innovar. De hecho, todos deberían hacerlo. Los que no lo hacen, según mi interpretación, es porque en su entorno político no hay confianza en ese país para que lo haga. La innovación es cara y la rentabilidad es incierta, y cuando ocurre, lo hace muchos años después, de cara al futuro. No existe garantía alguna de que ninguna innovación vaya a dar el resultado esperado, pero se sigue haciendo; algunos proyectos salen bien y otros no tanto. Y en algunos países, simplemente, no existe la confianza y nadie quiere hacerlo.

¿Cómo avanza un país pobre si no tiene potencial económico para invertir en innovación? ¿Se tiene que limitar a esperar lo que le llega de los países ricos?

Existe mucha tecnología que está disponible para aplicarse en todos los lugares y se puede aprender de países más avanzados tecnológicamente y transferir estos conocimientos a otros más pobres. Es posible que se necesite realizar algunos ajustes a las condiciones locales, pero existe mucha tecnología que tiene potencial para aplicarse en otros lugares. Con frecuencia, también lo que se necesita es capital humano, es decir: formar a los trabajadores. Esto es algo en lo que tienen que hacer hincapié los países menos desarrollados, deben insistir en ello y hacer las cosas mejor para educar a su población, al menos todo lo que puedan.

Si hay desigualdades entre los países ricos y los pobres, en concreto en innovación, ¿por qué no se ha visto venir?

Muchos países pobres lo son debido a su entorno político. Como no existe una confianza, es imposible predecir las consecuencias de la innovación a causa de la incertidumbre política y de la corrupción.

¿Un país joven está destinado a fracasar?

No. Los ejemplos de Kazajistán y Azerbaiyán son muy interesantes, porque son países muy nuevos que fueron creados después de la caída de la Unión Soviética. Y cuando eres un país nuevo, necesitas un periodo de transición para organizar todo. Ellos venían de regiones comunistas y se convirtieron en nuevos países que intentaban incorporar la economía de mercado. Pero hace falta tiempo para que eso funcione.