Álex Ciordia: “El nacionalismo vasco no ha desaparecido todavía”

Álex Ciordia está especializado en sociología política y en movimientos sociales. Siempre se ha interesado más por los movimientos nacionalistas subestatales o periféricos.

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Su tesis doctoral se basa en los movimientos sociales del País Vasco y Navarra, donde no se puede olvidar el nacionalismo.

¿Por qué la violencia es una respuesta en el nacionalismo?

Quizá porque casi ningún Estado tiene en su constitución cómo salirte de él por vías legales. Es una opción táctica que siempre está ahí con pros y contras, como la cuestión moral, pero está a disposición de cualquier actor, no sólo de los nacionalistas. Cuando un Estado no te da una vía para canalizar unas determinadas demandas, cada vez gana más peso. Está la teoría de la estructura de oportunidades políticas, que dice que cuando las vías de acceso para realizar cambios son muy limitadas por parte del Estado los actores van a tender a adoptar tácticas más radicales.

Aparte del nacionalismo en el País Vasco y Navarra, también estás especializado en el del Kurdistán. ¿Son nacionalismos diferentes?

Sus bases sociales son muy diferentes, en términos de ruralidad, niveles de educación, estructura económica… Por otro lado, es cierto que los principales actores tienen muchas similitudes ideológicas entre sí. Otra diferencia, en mi opinión, es que cuando se utilizan marcos interpretativos que caracterizan al enemigo (el Estado) como un ente opresor, la resonancia de este tipo de marcos es muy diferente entre la población vasca y kurda.

De tener un enemigo, en el caso del País Vasco sería España. Pero los kurdos tienen varios…

Bueno, en ambos casos son comunidades etnonacionalistas transfronterizas, y Francia también es enemigo del nacionalismo vasco, aunque en menor medida que España. En el caso kurdo están divididos entre cuatro países (Turquía, Siria, Irak e Irán), pero hay grandes diferencias: fundamentalmente entre los kurdos de Irak y los de Turquía, que incluso han combatido unos contra otros. También hay diferencias por una cuestión lingüística. Además, en la sociedad del Kurdistán iraquí, que es muy rural y muy tribal, apenas prendieron las ideas comunistas, por lo que se da un nacionalismo más conservador, mientras que en Turquía existe uno mucho más revolucionario.

¿Qué condiciones sociales tienen peso en el nacionalismo?

Hay una serie de investigaciones que estudian comparativamente rebeliones y conflictos promovidos por minorías etnonacionales en diferentes lugares del mundo y, aunque no soy un experto en el tema, una de las conclusiones más interesantes es que, además de factores políticos, hay ciertos factores geográficos asociados con este tipo de fenómenos. Por ejemplo, influye mucho que un grupo étnico se sitúe cerca de la frontera estatal y lejos de la capital, o también la orografía, ya que en zonas montañosas es más fácil montar grupos clandestinos y hacer la guerrilla.

¿Cuál crees que es la salida a un conflicto nacionalista?

No está muy claro, incluso puede que sea imposible dar una respuesta a esto. De hecho, el desarme de la banda terrorista ETA ha roto todas las teorías que existen sobre negociación y resolución de conflictos. Ha sido un proceso bastante unilateral, si acaso con algún intento de mediación internacional y con una aceptación tácita del Estado español, pero no ha sido una cosa bilateral: ha sido un fin de la violencia sin acuerdo, algo bastante paradójico. Dicho esto, el nacionalismo vasco no ha desaparecido todavía.

Antes de entrar en materia, Álex Ciordia posaba para la cámara de Man on the Moon. Foto: Jacobo Medrano