La influencia de Charles M. Schulz

Con motivo de la exposición londinense 'Good Grief, Charlie Brown!', reflexionamos sobre la trascendencia del dibujante Charles M. Schulz y de sus eternos personajes del cómic 'Peanuts'.

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“A veces estoy en cama y no tengo nada de qué preocuparme. Eso me preocupa”, lamenta Charlie Brown. Tras la ingenuidad y ternura que inspiran los personajes del cómic Peanuts, existe un trasfondo existencialista de ansiedad y tristeza. Una ventana a las vulnerabilidades y emociones de lo que es vivir que inspira a una multitud de artistas.

“Empecé a ver muchas referencias a Peanuts en el arte y la cultura. Quise entender por qué sigue siendo tan relevante”, explica Catherine Catterall, comisaria de la exposición Good Grief, Charlie Brown! que puede verse en el Somerset House Londres hasta el 3 de marzo. La muestra se compone de obras de veinte artistas que tratan temas explorados en el comic, junto con ochenta de las tiras originales dibujadas a mano por Charles M. Schulz (1922–2000). “La exposición comenzó siendo sobre el arte inspirado por Peanuts y acabó siendo sobre el arte de Schulz”.

“La silueta de Snoopy, icónica, posee la misma fuerza que un logo como el de Nike”, dice Catterall. En su cumbre, Peanuts llegaba a 355 millones de lectores, mediante 2.600 periódicos en 75 países y 21 idiomas.

Charlie Brown Good Grief © Peanuts copy

Con pocas líneas y puntos bien colocados, Schulz era capaz de ensanchar o romper los corazones de sus lectores. Desde sus inicios en 1950, se alejó del sombreado típico de los cómics de la época. La ‘línea Schulz’ depurada, junto con su texto ingenioso, dio lugar a un lenguaje avanzado para su tiempo. “Él ya hablaba en zarpazos tuiteros. Por ello se adapta tan bien a las redes sociales”, explica Melissa Menta, vicepresidenta de Peanuts Worldwide LLC.

“Antes de Schulz, los cómics reflejaban el mundo a nuestro alrededor. Él abrió una puerta a un mundo interior e hizo posible compartir sentimientos comunes a todos”, dijo el dibujante Tom Batiuk. Sus mensajes reflejan las penas y dificultades de la vida: amores no correspondidos y partidos de béisbol perdidos. Umberto Eco vio un cómic a medio camino entre la poesía y la filosofía existencialista, describiendo a los personajes como “monstruosas reducciones infantiles de todas las neurosis de la ciudadanía moderna”.

“Ante la crítica por no tomar posición política, respondía que él trataba temas más importantes”, recuerda su viuda Jean Schulz. Con sutilidad, reflejó el sentimiento de la sociedad norteamericana. Snoopy empatizó con los soldados en Vietnam al convertirse en aviador de guerra; Franklin apareció en la tira mostrando un niño negro en escenas cotidianas tras la muerte de Martin Luther King. Snoopy es parte de la historia de la NASA, el Oxford English Dictionary y las elecciones de 1968 y 1972.

En una entrevista con el periodista Charlie Rose, Schulz dijo: “El verdadero arte sobrevive porque transmite algo a las futuras generaciones. Casi ningún cómic lo consigue”. A finales de 1999, anunció su jubilación y envió por adelantado sus últimas tiras, incluyendo en la que se despedía de sus lectores con una carta escrita por Snoopy. Se publicaría semanas más tarde, el 13 de febrero. Schulz había fallecido apenas dos horas antes.

© Somerset House