Almudena Ariza, una vida de “conexión con Nueva York”

La periodista, reportera y corresponsal Almudena Ariza explica en la bio de su perfil de Twitter que sigue haciendo lo que más le gusta: viajar y contar. Ella es la voz de TVE en la Gran Manzana.

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Desde el año 2000, Almudena Ariza vive en Nueva York. Ya, entonces, trabajaba en televisión, pero decidió coger un año sin sueldo para mejorar su inglés y vivir su propio sueño americano. Vivir para ver; vivir para contarlo. Y en eso sigue… 

¿A qué llama ‘hogar’ alguien que trabaja de corresponsal? 

Hoy, mi hogar está en Nueva York, pero creo que ya por poco tiempo; pronto estará en otro sitio. Será un lugar en el que me haga ilusión vivir una nueva aventura personal y profesional. Afortunadamente soy de fácil adaptación. No sé quién decía aquello de “donde planto un árbol, crezco”. Pues yo soy de esas. Donde vaya, estará mi hogar.

Antes de ser corresponsal presentabas los informativos. ¿En qué momento sentiste que el llamado ‘reporterismo’ te resultaba más interesante?

Lo sentí siempre. No me gustan mucho los platós, prefiero estar en la calle, que es donde están las noticias. Soy más de hablar con los protagonistas de las historias que con los expertos. No hay nada que me guste más de esta profesión.

¿Cómo sabe un periodista que lo está haciendo bien? 

Cuando lo que cuentas responde a lo que has visto y/o a lo que te ha contado un número suficiente de personas como para considerar que estás muy cerca de la verdad. Alguna vez me he equivocado, pero nunca he faltado a esa verdad de forma deliberada. Lo que más me importa es mi conciencia. Luego ya viene la opinión de los demás.

© Alexis Nolla

¿Por qué las cadenas dejan de contar con mujeres periodistas que, según ellos, se han hecho mayores para la televisión? 

Lo que ocurre en televisión no es más que un reflejo de lo que sucede en todos los ámbitos de la sociedad. Las mujeres, a partir de una edad, no contamos. Al hombre le “favorecen las canas”. Nosotras, a partir de los 40, somos viejas y no nos quieren en imagen. Los responsables de esos programas, que suelen ser hombres, claro, anteponen los valores físicos a los profesionales. Pero las mujeres llevamos tiempo diciendo basta. Somos la mitad del mundo pero la peor tratada.

¿Qué ha cambiado desde la Marcha de las Mujeres del 21 de enero de 2017? 

Hay un mensaje que las mujeres hemos entendido y que ahora queremos hacer entender al mundo. Un mundo construido y gobernado por hombres y cuyo resultado ha sido un desastre que nos puede conducir al exterminio. Pues bien, amigos, ahora es nuestro turno. Que nos dejen a nosotras liderar y cambiar las cosas. Es la oportunidad de las mujeres.