Agricultura urbana vertical

Nace en Suecia un proyecto pionero que permitirá devolver la agricultura a las ciudades.

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Linköping, Suecia, es las ciudad sobre la que se edificará el edificio de alimentos del mundo. El estudio de arquitectura del país Plantagon ha presentado el proyecto de creación del World Food Bulding, un edificio de dieciséis plantas y más de 4.300 metros cuadrados, con sesenta metros de altura, en el que se pondrá en marcha un cultivo urbano hidropónico con el poder producir hasta quinientas toneladas de alimentos orgánicos cada año.

La intención del estudio es construir el primer invernadero vertical del mundo, un ultramoderno rascacielos en el que poder cultivar alimentos frescos con los que suministrar a la población de Linköping, cercana a Estocolmo (Suecia). Ya en 2016 el proyecto sueco fue galardonado con “The international Architecture awards” en 2016 por su intención pionera a través de la cual pretenden establecer un modelo para replicarlo en todo el mundo.

En Plantagon trabajan con la previsión de inaugurar el edificio a lo largo del año 2020, pudiendo ya entonces alojar viviendas y oficinas, además del moderno invernadero vertical en su fachada sur con los que alimentar a más de cinco mil personas cada año.

La búsqueda de soluciones sostenibles a lo largo y ancho del mundo han permitido llegar al estudio, en colaboración con diferentes socios expertos, a este punto pionero que pretenden sea solo “un punto de partida”. “Con este proyecto estamos desarrollando los sistemas técnicos requeridos para la agricultura vertical en áreas urbanas, junto con varias empresas socias suecas reconocidas. Queremos reunir experiencia en este campo, y nuestro objetivo a largo plazo es crear un Centro Internacional de Excelencia para la Agricultura Urbana en Linköping”, destacan desde Plantagon.

Pretenden también agregar valor a los edificios ya construidos integrando soluciones sostenibles de diferente índole añadiendo, además, la producción de alimentos.

Ventajas del cultivo vertical

Gracias a esta innovación arquitectónica se podrá reducir el uso de tierra agrícola, además de ahorrar un porcentaje, según señalan, cercano al 95% del agua necesaria. Las condiciones climatológicas dejarán de ser un problema, se reducirán los costes de transporte y se ejercerá una menor presión sobre el clima. Y lo que es más importante, se devolverá a las ciudades la agricultura.